miércoles, 11 de febrero de 2015

Gracias Papá...

Hace unos días, el 7 para ser exacto fue el décimo aniversario luctuoso de mi papá... que rápido transcurre el tiempo, aún recuerdo tus palabras antes de que tus hermosos ojos verdes se cerraran para siempre...
 
Pensativa y cabizbaja rondaron a mi mente algunas anécdotas, como cuando de pequeña me engañaba diciéndome que todos los peces de colores los pintaba Dios uno por uno y yo muy sorprendida me imaginaba todos los pinceles que tenía y me asombraba del pulso que tenía al pintarlos iguales, recuerdo también imaginar cómo metía espina por espina a cada pez, ¡oh! bendita inocencia.
 
También recordé que habíamos ido a la ciudad y atravesamos por una calle en donde trabajan las chicas de 'la vida galante' (prostitutas) una tras otra, y le pregunté a mi papá por qué sus vestidos eran tan pequeños, y sin saber qué contestarme, mi madre inmediatamente respondió: lo que sucede es que son unas chicas muy pobres y no tienen dinero para comprarse vestidos mas largos, ¡ya imaginarán mi cara!, otra vez bendita inocencia.
 
Cuando entré a mi primer trabajo, él me recomendó porque trabajaba para la empresa hermana de donde yo quedaría, yo estaba muy asustada, pues era un ambiente completamente diferente al de la escuela. El primer día llevé de lunch: dos sándwich, un yogurt, una botella de agua, un dulce; llegada la hora de comer fui a sentarme a una banqueta (dentro del complejo de empresas) cuando de repente me di cuenta que mi papá se acercaba a mi y me dijo, te estoy esperando, vamos a comer juntos. En ese momento quería llorar de la emoción y nuestra comida se convirtió en un gran banquete aunque él haya llevado lo mismo.
 
En cierta ocasión mi papá y yo fuimos a un súper mercado, mi mamá inocentemente pensó que traeríamos la despensa, pero la realidad fue que mi padre me estafó, sí, me estafó, comenzó a llevar galletas saladas, galletas dulces, gelatinas, chocolates, leche de sabores, helados, dulces, mermeladas, paletas, cajetas, refrescos, leche condensada, jugos, papás fritas, etc... recuerdo que en ese entonces fue mucho dinero el que pague (además del taxi que nos llevaría a la casa por llevar tantas bolsas), cuando llegamos a la casa, mi madre salió a recibirnos y cuando se dio cuenta de lo que llevábamos, nos regaño porque ni siquiera una sopa habíamos comprado, pero eso sí, la sonrisa de felicidad de mi padre no se borró por muchos días, solo hasta que se acabó todo y a mi me quedó esa satisfacción de su felicidad.
 
Quisiera poder contar miles de anécdotas, pero este post no terminaría, así que solo me decir...
 
Gracias papá por haber sido quien fuiste,
te sigo amando aún después de 10 años.
 
 
 

2 comentarios:

  1. Claro, y le amarás durante toda tu vida, es una felicidad que tengas tantos recuerdos de el, me alegro mucho.
    Yo me quedé huérfano cuando era muy pequeño, mi padre murió a los 26 años y casi no tengo ningún recuerdo de el, incluso los recuerdos los confundo con lo que me han contado de el... :(
    Besos y salud

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    1. Tuve la dicha de convivir con él toda mi vida, hubiese querido tenerlo mas tiempo, pero por algo no siguió con nosotros, alguien mas tenía un plan para él y para nosotros. tus recuerdos y las historias que te contaron, aunque sean vagas, las conservarás por el resto de tu vida.

      Abrazos Genín.

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