viernes, 13 de diciembre de 2013

Día de las Lupitas...

Sí, ayer se celebró el día de las Lupitas, así se les dice de cariño al nombre de Guadalupe, esto viene en relación a que hace 482 años se hizo presente ante Juan Diego quien iba rumbo al convento de Tlaltelolco para oír misa cuando escuchó el gorjeo de miles de pájaros y sorprendido levantó la vista hacía el cerro y vió una gran luz destellante y extraña, el canto de los pájaros cesó para enseguida escuchar una dulce voz procedente de lo anto de la colina diciéndole: 
"Juanito: querido Juan Dieguito y al acercarse vió a la Santísima Vírgen María, ella le habló en azteca revelándole que su deseo más vehemente era tener una templo allá en el llano donde, como madre piadosa mostraría todo su amor y misericordía a él y a los suyos y a cuantos solicitacen su amparo.

Y para realizar lo que mi clemencia pretende, irás a la casa del Obispo de México y le dirás que yo te envío a manifestarle lo que mucho deseo; que aquí en el llamo de edifique un templo. Le contarás cuanto has visto y admirado, y lo que has oído. Ten por seguro que lo agradeceré bien y lo pagaré, porque te haré felíz y merecerás que yo te recompense el trabajo y fatiga que vas a procurar lo que te encomiendo. Ya has oído mi mandato, hijo mío, el más pequeño: anda y pon todo tu esfuerzo.

Juan se inclinó ante ella y le dijo: "Señora mía: ya voy a cumplir tu mandato; me despido de ti, yo, tu humilde siervo". Cuando Juan llegó a la casa del Obispo Zumárraga y fue llevado asu presencia, le dijo todo lo que la Madre de Dios le habìa dicho. Pero el Obispo parecía dudar de sus palabras, pidiéndole volver otro día para escucharle mas despacio.
Ese mismo día regresó a la cumbre de la colina y encontró a la Santísima Virgen que le estaba espeerando. Con lágrimas de tristeza le contó cómo había fracasado. Ella le pidió volver a ver al Sr. Obispo el día siguiente. Juan Diego cumplió con el mandato de la Santísima Vírgen. Esta vez tuvo mejor éxito; el Sr. Obispo pidió una señal.
 
Juan regresó a la colina, dio el recado a María Santísima y ella prometió darle una señal al siguiente día en la mañana. Pero Juan Diego no podía cuimplir este encargo porque un tío suyo, llamado Juan Bernardino había enfermado gravemente.
Dos días más tarde, el día doce de diciembre, Juan Bernardino estaba moribundo y Juan Diego se apresuró a traerle un sacerdote de Tlaltelolco. Llegó a la ladera del cerro y optó ir por el lado oriente para evitar que la Vírgen Santìsima le viera pasar. Primero quería atender a su tío. Con grande sorpresa la vio bajar y salir a su encuentro. Juan le dio su  disculpa por no haber venido el dìa anterior. Después de oír las palabras de Juan diego, ella le respondió: "Oye y ten entendido, hijo mío el más pequeño, que es nada lo que te asuste y aflige. No se turbe tu corazón, no temas esa ni ninguna otra enfermedad o angustia. ¿Acaso no estoy aquí yo, que soy tu madre? ¿No estàs bajo mi sombra? ¿No soy tu salud? ¿Qué más te falta? No te aflija la enfermedad de tu tío, que no morirá ahora de ella; está seguro de que ya sanó"
 
Cuando Juan Diego escuchó estas palabras se sintió contento. Le rogó que le despachara a ver al Sr. Obispo para llevarle alguna señal y en prueba a fin de le creyera. Ella le dijo: "Sube, hijo mío el más pequeño, a la cumbre donde me viste y te di órdenes, hallarás que hay diferentes flores; córtalas, recógelas y enseguida baja y traélas a mi presencia".
Juan Diego subió y cuando llegó a la cumbre, se asombró mucho de que hubieran brotado tan hermosas flores, en sus corolas fragantes, el rocío de la noche semejaba perlas tan hermosas preciosas. Presto empezó a cortarlas, las echo en su regazo y las llevó ante la Vírgen. Ella tomó las flores en sus manos, las arregló en la tilma y dijo: "Hijo mío el más pequeño, aquí tienes la señal que debes llevar al Sr. Obispo. Le dirás en mi nombre que vea en ella mi voluntad y que él tiene que cumplirla. Tú eres mi embajador muy digno de  confianza. Rigusrosamente te ordeno que sólo delante del Obispo despliegues tu tilma y descubras lo que llevas".
 
Cuando Juan Diego estuvo ante el Obispo Fran Juan de Zumárraga, y le contó los detalles de la cuarta aparición de la Santísima Virgen, abrió su tilma para mostrarle las flores, las cuales cayeron al suelo. En este instante, ante la inmensa sorpresa del Sr. Obispo y sus compañeros, apareció la imagen de la Santísima Virgen María Maravillosamente pintada con los más hermosos colores sobre la burda tela de su manto.
 
La Tila de Juan Diego en la cual la imagen de ls Santísima Virgen apareció, está hecha de fibra de maguey. La duración ordinaria de esta tela es de veinte años a lo máximo. Tiene 195 centímetros de largo por 105 de ancho con una sutura en medio que va de arriba a abajo. Impresa directamente sobre esta tela, se encuentra la hermosa figura de Nuestra Señora, el cuerpo de lla mide 140 centímetros de alto.
 
Esta imágen de la Santísima Virgen es el único retrato auténtico que tenemos de ella. Su conservación en estado fresco y hermoso por más de cuatro siglos, debe considerarse milagrosa. Se venera en la Basílica de Nuestra Señora de Guadalupe en la Ciudad de México, donde ocupa el sitio dehonor en el altar mayor. La Sagrada Imagen duró en su primera ermita desde el 26 de diciembre de 1535 hasta el año 1622.

La segunda iglesia ocupó el mismo lugar donde se encuentra hoy la Basílica. Esta duró hasta 1695. Unos pocos años antes fue construida la llamada Iglesia de los Indios junto a la primera ermita, la cual sirvió entonces de sacristía para el nuevo templo. En 1695, cuando fue demolido el segundo templo, la milagrosa imagen fue llevada a la Iglesia de los Indios donde se quedó hasta 1709 fecha en que se dedicó el nuevo hermoso templo que todavía despierta la admiración tanto de mexicanos como de extranjeros.

Y este año arribaron un aproximado de 6.8 millones de peregrinos a la Basílica de Nuestra Señora de Guadalupe para felicitarla, agradecerle y para implorar favores, es una gran fiesta debido a que exponen la Tilma Original.


 
 
 
 
 

Nuestra Señora de Guadalupe
Reina de México, Emperatriz de América.

¿Y tú tienes una Lupita en tu casa?


 

3 comentarios:

  1. Hola!

    Cuando estuve en México hace muchos años visité la basílica y a cada una de mis tías les llevé de regalo una imagen de la Guadalupe bendecida por el párroco de allí!

    Quedé impresionada por el tamaño de la basílica!

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  2. Así es Alicia, es enorme y hermosa, hay quienes para agradecer el favor recibido de parte de la Virgen de Guadalupe, van hincados desde la entrada del atrio hasta los pies de la Tilma, no importa cuán grande sea la distancia mientras la fé esté presente.

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  3. Es envidiable la fe tantos creyentes, desde luego, que envidia me da :))
    Besos y salud

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